David Rodríguez Silva "Rocolo"

Este muchachón nace el 18 de enero de 1967 de la unión familiar del Sr. Concepción Rodríguez Castillo y la Sra. Aurora Silva Pérez.
Este chicuelín, desde muy temprana edad, 2 años aproximadamente, se comenzó a manifestar en el entusiasmo por aporrear lo que se encontraba a su paso, pero lo más importante fue que esa inquietud golpeadora la canalizó de manera positiva porque acomodaba los botes de chiles (sin comercial) y agarraba las cucharas y tenedores de la cocina de mamá Aurora, que con ellos simulaba los palitos para dizque tocar su batería.

Pero las cosas no pararon ahí, porque cuando cumplió los cinco años de edad que es tiempo de edad escolar, demostró poco interés a este sagrado derecho de aprendizaje y se iba de pinta a la caza de los pájaros que tenían la mala fortuna de cruzarse en la mira de su resortera.
A la edad de 16 años se fue a correr la aventura en busca del sueño americano y en compañía de su hermano mayor, comenzó a trabajar cuidando caballos y para calmar su ímpetu de golpeador, se metió a estudiar karate.
A los 18 años regresa a casa nuevamente y se da a la tarea de hacer realidad el sueño de músico baterista y se enrola en diferentes agrupaciones que le brindaron la oportunidad, porque en esto si fue aferrado a realizar ese sueño, porque aun siendo menor de edad se metía a las cantinas y se arrimaba a los grupos que tocaban en esos lugares y se dedicaba a ver como ejecutaban el instrumento de sus sueños. Pero no todo fue miel sobre hojuela, porque por ser menor de edad lo corrían de los sitios.

Grupos como LOS LUCERITOS de LUIS y PACO, GRUPO FRONTERA, y UNION por mencionar algunos, hasta llegar con los NORTEÑITOS DE OJINAGA, con los cuales estuvo en una primera etapa por corto tiempo y ausentarse por tres años para regresar y quedarse definitivamente.
Ahora nos comenta que no todo ha sido color de rosa, porque se tuvieron que dejar sueños no realizados y tener aprendizajes que han sido de mucha utilidad a la fecha.
Como ejemplo recuerdo que de niño me llamaba la atención los tractores agrícolas, la forma como se levantaban los brazos de los arados y los discos y siempre quise manejar uno.
¨Otro recuerdo de mi niñez era ver como mi papá y mi tío Demetrio, cuando tenían el dueto, hicieron con una tina y unas cuerdas un tololoche, gracias a eso y a mamá, todos aprendimos música en la casa.

¿Por qué el apodo de Rocolo?
¨Mira, cuando comencé a tocar con los grupos en la zona de tolerancia del pueblo, había un señor que reparaba y daba mantenimiento a las rocolas, esas que se les ponían monedas y le apodaban El Rocolo y como yo era muy chamaco me tomo mucho afecto, tanto que la raza le decía cuando me veían venir, ¡ROCOLO! Ahí viene el Rocolín, tu hijo. Y el les contestaba: si, es mi muchacho.
Pero la consumación y herencia del apodo fue un día que llegamos vestidos igualitos, de pié a cabeza, sin ponernos de acuerdo, ya sabrás, la raza no se cansaron de cotorrearnos toda la noche.
El ROCOLO dice que si tuviera la oportunidad de hacer algo diferente, le gustaría aprender más de su instrumento, para más tarde poner una escuela y enseñar de manera profesional a las nuevas generaciones y que entiendan que el estudio es la llave que abre cualquier puerta.
El ROCOLO admira a MARCO ANTONIO SOLIS, JOSE ALFREDO JIMENEZ y PEDRO INFANTE. Dice que al igual que ellos quisiera que el público lo recuerde como buena onda y por su trabajo musical como baterista.
Recomienda a las nuevas generaciones que aprovechen el tiempo de la educación, que no tengan que llegar a viejos, para darse cuenta del tiempo tan valioso que se dejó escapar.•